Tengo mucha pereza de ponerme a escribir cosillas que recuerdo de mi pueblo, pero...
Aquí se relata la historia de un padre y un hijo que estaban trabajando en el campo. Al llegar el medio día el padre fue a sacar la comida, eran tiempos de hambre y se la había comido el perro. Entonces el padre le dijo a su hijo
-“Benitín, ya hemos comido”
A lo que el hijo respondía
-“Que no padre, que no hemos comido”
Y así estuvieron repitiendo varias veces las mismas frases.


